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Ciudadanía italiana o española: en qué se parecen y en qué no los trámites de traducción

Muchos de nuestros clientes en Argentina tienen ascendencia de ambos países y no saben por cuál empezar. Esto es lo que cambia — y lo que no — desde el lado de la documentación y la traducción.

Canal Grande en Venecia, Italia

Son dos trámites distintos, con lógicas legales propias, pero comparten un punto de partida parecido: en ambos casos hay que reconstruir una cadena documental de varias generaciones y traducir todo lo que no esté en el idioma del país de destino. Más allá de eso, difieren bastante en requisitos, plazos y vías disponibles.

El principio del ius sanguinis, en ambos casos

Tanto Italia como España reconocen la nacionalidad por descendencia bajo el principio de ius sanguinis ("derecho de sangre"), pero lo aplican de forma distinta. Italia no exige un límite de generaciones mientras se pueda probar la cadena de transmisión ininterrumpida desde el ascendiente italiano — aunque la reforma de 2025 introdujo cambios importantes en este punto, que repasamos en nuestra nota sobre la reforma de la ciudadanía italiana 2025. España, en cambio, no tiene una vía de ius sanguinis sin límite de generaciones vigente en este momento: la ventana extraordinaria para nietos de exiliados (Ley de Memoria Democrática) ya cerró, como explicamos en esta nota, y hoy la vía más accesible para descendientes es la naturalización por residencia.

Documentación: una lógica parecida, un detalle que cambia todo

En los dos casos necesitás partidas de nacimiento, matrimonio y defunción de toda la cadena de ascendientes, además de certificados de antecedentes penales y, según el caso, certificados de no naturalización. La diferencia está en el detalle: para ciudadanía italiana, cualquier inconsistencia en la grafía de un nombre o apellido entre actas puede frenar el expediente completo, algo que explicamos en errores comunes en traducciones para trámites de ciudadanía. Para los trámites españoles, el foco suele estar más en la vigencia de cada certificado y en que la traducción jurada cumpla exactamente el formato que exige cada consulado o registro.

Vía administrativa, judicial o residencial

La ciudadanía italiana puede tramitarse por vía administrativa (consulado o comune) o judicial, según el caso y los tiempos de espera de cada jurisdicción — ver vía administrativa o judicial para la ciudadanía italiana. La española, para quien no tiene una vía de descendencia directa disponible, se tramita por residencia legal (2 años para nacionales de países iberoamericanos) ante el Registro Civil correspondiente. Son procesos con reglas y organismos completamente distintos, aunque ambos dependen en gran parte de la calidad de la documentación traducida que se presenta.

¿Por cuál empezar si tenés ascendencia de los dos países?

No hay una respuesta única: depende de qué documentación tengas más accesible, de qué vía esté efectivamente abierta en tu caso, y de tus propios objetivos (por ejemplo, si buscás primero un pasaporte de la Unión Europea, cualquiera de los dos te lo da). Lo que sí podemos ayudarte a resolver es la parte documental: evaluamos qué actas y certificados tenés, en qué idioma están, y armamos un plan de traducción que sirva para avanzar con cualquiera de las dos vías sin duplicar trabajo innecesariamente.

Conocé el detalle de cada trámite en nuestras páginas de ciudadanía italiana y ciudadanía española.

¿Tenés ascendencia italiana y española y no sabés por dónde empezar?

Contanos qué documentación tenés y te ayudamos a definir el mejor camino.